EDITORIAL
CELSO MANUEL VALENCIA CASTRO
mié 6 dic 2017, 9:32am 6 de 10

Inmovilidad de la movilidad


A la ciudadanía
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Desde hace algún rato la movilidad de las personas y/o de productos de cualquier tipo o especie, dejó de ser un tema oculto o invisible para todos los que de una u otra forma tenemos que ver con tan importante tema. El motivo es obvio, los accidentes de tránsito que desafortunadamente han provocado la muerte o graves lesiones a quienes han participado en ellos, así como grandes problemas económicos y sociales, se han incrementado y no se ve por donde puedan abatirse.

A nivel internacional la ONU-Ha→ bitat ha considerado un asunto de derechos humanos la planificación de la movilidad urbana sustentable y reconoce que el transporte es un media para acceder a derechos, oportunidades, bienes y servicios en las ciudades. Por ello se insiste en nuevos enfoques que transformen el peligroso y descuidado transporte público, las banquetas en pésimas condiciones y de tamaño inadecuado que impiden caminar con seguridad y las ciclovías virtuales que sólo sirven para aumentar el riesgo de quienes optan por la bicicleta para transportarse. Mientras estos aspectos mínimos no se cumplan seguiremos optando por el uso del automóvil.

Discursos van, discursos vienen, y las esperadas soluciones inteligentes de movilidad no llegan. En el discurso mucho se ha avanzado, de cuando en cuando escuchamos de una planeación basada en sistemas tecnológicos de la información y la comunicación, orientados a mejorar la eficiencia de las distintas opciones de transporte urbano, pero como mencioné antes, cómo podemos pensar en esto si no se cuenta con la infraestructura mínima.

Bajo las condiciones actuales, no podemos pensar en que se pueda planear la reducción del tráfico, del tiempo de viaje, la disminución de la emisión de gases de efecto de invernadero, en aumentar la seguridad del viaje. No, no podemos hacerlo, pero lo que si podemos hacer es medir la congestión vehicular, la contaminación y la accidentalidad.

La congestión vehicular se ha convertido en una consecuencia que se debe a múltiples causas. Desde luego el número de vehículos y la necesidad de moverse en ciertas horas (horas pico), en ciertas áreas de las ciudades son parte del problema. Pero existen otros factores que cuando se agregan a los anteriores se exacerba la ya de por sí situación caótica.

Me refiero a esas decisiones que rayan en lo absurdo, en la indolencia, que se toman sin considerar aspectos como el aforo de vehículos, la capacidad de las vías alternas, la peligrosidad de las mismas, las horas pico, pero sobre todo, la calidad de vida de las personas que se ven atrapadas en su esplendor kafkiano.

No hago referencia a las horrorosas afectaciones de la obra del metro bus, de las cuales esperemos valga la pena, hablo de lo que recurrentemente ocurre en el periférico.

En días pasados, alrededor de las 8:30 de la mañana, primero en el tramo entre la UANE y la UAL y posteriormente hasta el puente del campesino, casi a diario se desviaba el tráfico de manera totalmente improvisada, porque nadie estaba con suficiente anticipación para avisar de la desviación hacia la carretera lateral, primero con rumbo a Matamoros y luego de regreso. Como era de esperarse, largas y lentas filas de coches, camiones de pasajeros, camiones de doble remolque, se formaban en la estrecha lateral, la congestión vehicular a todo lo que da, y como ocurre en estos casos choques alcance y carambolas se presentaban, y con ello más congestión vehicular.

Que estaba pasando, ¿porqué tantas desviaciones y retrasos a horas pico? Un pequeño grupo de trabajadores tranquilamente repintaba la rayita blanca que divide los carriles del periférico, y otro grupo similar se afanaba en limpiar la tierra que se acumula en los camellones laterales. Después supimos que dichas actividades se realizaban porque se iba a inaugurar la joroba que faltaba frente a la UAL. Sin entrar en la discusión de si son o no son necesarias estas obras, las preguntas que queda ahí son: ¿era necesaria tanta parafernalia y sanitización? ¿porqué no se intenta disminuir en estos casos el efecto sobre la calidad de vida de la gente?

Apenas hace unos días, en el carril del periférico que va a entroncar con la carretera a Matamoros, sobre el puente de la Ocampo, se encontraban tres o cuatro personas reunidas en el centro del puente, no sé que estaban haciendo, pero la congestión vehicular que estaban provocando era impresionante, medí aproximadamente dos kilómetros repletos de vehículos detenidos sobre el periférico y una fila similar con movimiento lentísimo en la lateral, era también una hora pico: las tres de la tarde.

Como se dijo antes, la movilidad va más allá de transportarse de un lugar a otro, tiene que ver con el mejoramiento de la calidad de vida de la gente, con el acceso a oportunidades, bienes y servicios en las ciudades, a la educación, salud, empleo, en suma a una sostenibilidad ambiental, social y económica (ONU-Habitat).

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