EDITORIAL
YAMIL DARWICH
jue 13 sep 2018, 8:11am 5 de 9

UNAM


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Enrique Graue, es rector de la máxima casa de estudios de México; un hombre definido en diferentes medios y por diferentes personas como un académico bien intencionado, que llegó a la rectoría con verdaderos propósitos de promover la calidad académica; de hecho, ha posicionado a la alza a la UNAM, haciendo escalas ascendentes en los rankings internacionales, evidencia del trabajo colectivo orientado a lo académico.

Otros lo definen como "académico decente" - Jorge Fernández Menéndez. Razones. Universal - lo que de por sí, nos mueve a pensar en lo dificil que debe ser su gestión administrativa educativa, en una institución que ha sido manipulada - por desgracia - como instrumento político, descuidando su escencia: lo académico; aún así, sigue siendo nuestra representación de calidad universitaria ante el mundo, por encima de cualquier otra nacional que intente posicionarse mercadotécnicamente manipulando la información.

Según conclusiones de la británica Quacquarelli Symonds, empresa líder en evaluación de la educación mundial, en el año 2018, publica el listado de las mejores universidades de latinoamérica en QS World University Rankings, ubicando a la Universidad Nacional Autónoma de México, en cuarta posición, solo por debajo de la Pontificia Universidad Católica de Chile, la Universidad Estatal de Campinas y la Universidad de São Paulo- las dos últimas de Brasil -

Quienes hemos tenido la fortuna de haber estudiado en la UNAM, sabemos de la disparidad al interior de sus diferentes facultades y el cumplimiento de sus programas de estudio, pudiendo llegar a tener el curso más sublime o el peor - por definirlo de alguna manera - según el interés de cada estudiante.

De nuevo sale a la luz y a discusión el principio aquel que dice: "no hay universidades, hay universitarios" y es el caso de la UNAM, que gradúa a los brillantes y, por desgracia, a otros impreparados para ejercer en la vida profesional elegida por ellos mismos.

No podemos negar las deficiencias que la demeritan, hasta hacerle ocupar el cuarto lugar en la evaluación mencionada; sabemos de sus problemas de inseguridad, invasión de porros que son solventados y enviados en "misiones" por grupos de poder - incluya partidos políticos - problemas del tipo sindical y hasta de asociaciones estudiantiles que buscan "llevar agua a su molino". Es "bocado" apetecido por muchos.

Tampoco olvide que es el centro más importante, innovación y de investigación cientifica, tecnológica y social de México.

Ahora enfrenta otra crisis, asunto de vil "grilla política".

Bien decía André Breton, cuando declaró a México "el país más surrealista del mundo", porque las versiones del conflicto, incluso de aquellos que se dicen "enterados", son de lo más variadas.

Una de ellas relata el choque del Rector Graue con AMLO, por negarse a aceptar el ingreso automático y la titulación sin examen de grado, lo que desencadenó el acto porril desastibilizador. Aunque se reunieron para desmentir, quedó sembrada la cizaña.

Acciones en pos de la seguridad interna agraviaron a grupos externos que manejan, apoyan y hasta promueven al porrismo; entre los señamientos a esos grupos está la violencia y el narcomenudeo. Recuerde: ordenó detener a algunos traficantes, inicio del propósito de romper las cadenas de corrupción.

De todos es sabido su interés por la academia, que le lleva a desatender los asuntos de política nacional, dejando de asistir a eventos a los que otros rectores se presentaban haciendo "la pasarela" y cumpliendo con la costumbre del "besamanos". Eso también tiene un precio en politiquería.

Ese enfoque por la vida académica, también lo ha llevado a perder simpatías de personas - profesores, trabajadores, estudiantes - que tienen intereses personales de otro tipo, quienes ven su futuro desplazamiento o, al menos, pérdida de poder.

También lo acusan del descuido en las relaciones públicas al interior de la Universidad, lo que puede ser otro factor influyendo en la crisis universitaria. Algunos colaboradores del rector han hablado de "fuego examigo". Recuerde que en la definición de poder y autoridad se dice "poder que no se ejerce, otro lo ejercerá por ti".

Lo cierto es la gravedad de interferir con la educación de los mexicanos, sea la causa que se arguya; no existe la menor justificación al agravio del interés nacional por la formación de cuadros profesionales que puedan enfrentar la competencia internacional con éxito y para nuestros fines lícitos.

Es grave la ofensa desestabilizadora y, para nuestra desgracia, no alcanzamos a dimensionarla, considerándola algunos tan superficial como "otra bronca universitaria".

Si nos duele las agresiones a nuestras universidades estatales - de Coahuila y Durango - no deja de ofendernos el daño a la imagen de la vida universitaria de nuestro país y, sobre todo, el descrédito a la calidad académica.

¿Hasta cuándo aprenderemos a "no escupir al cielo", separándonos del bien común por hacer valer intereses menores y mezquinos? Estemos atentos al desenlace.

ydarwichual.mx

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